L&S.- Al sexo se le han atribuido casi tantos beneficios como al ejercicio: mejora el ánimo, ayuda a dormir, protege el corazón, fortalece el suelo pélvico e incluso alarga la vida. Algunas de estas afirmaciones tienen una base razonable. Otras han crecido bastante más que las pruebas que las sustentan.
Lo interesante no es convertir las relaciones sexuales en una especie de medicina que haya que tomar tres veces por semana, sino entender qué beneficios puede aportar una vida sexual satisfactoria y cuáles no conviene exagerar.
Sexo, bienestar y estrés
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La actividad sexual agradable puede acompañarse de relajación, intimidad y sensación de bienestar. Durante la respuesta sexual intervienen sustancias como la oxitocina, la dopamina y las endorfinas, pero reducir todo a una sola “hormona de la felicidad” sería simplificar demasiado.
En la práctica, el efecto depende mucho del contexto: una relación deseada y satisfactoria puede resultar relajante; una relación vivida con dolor, obligación, ansiedad o conflicto puede producir justamente lo contrario.
¿El sexo ayuda a dormir?
Puede ayudar a algunas personas, especialmente cuando la actividad sexual termina en orgasmo. Un estudio diario publicado en 2023 encontró que el sexo en pareja con orgasmo se asociaba con menor tiempo para conciliar el sueño y mejor calidad subjetiva del descanso. Un pequeño estudio posterior también encontró algunas mejoras objetivas del sueño después de la actividad sexual.
Eso no convierte al sexo en un tratamiento para el insomnio, pero sí explica por qué muchas personas sienten una profunda relajación después.
También es actividad física, pero no sustituye al ejercicio
Durante una relación sexual aumentan el pulso, la respiración y el gasto energético. Es, por tanto, una forma de actividad física. Pero afirmar que equivale a una sesión completa de ejercicio o que sirve por sí sola para adelgazar sería exagerado.
Puede formar parte de una vida activa, pero no reemplaza el ejercicio de fuerza, la movilidad o la actividad cardiovascular habitual.
Suelo pélvico y sexualidad
La actividad sexual implica también a la musculatura del suelo pélvico. La contracción y relajación de estos músculos participa en la respuesta sexual y en el orgasmo.
Sin embargo, tener relaciones sexuales no es un tratamiento específico para fortalecer un suelo pélvico débil. Cuando existe incontinencia, prolapso o una alteración concreta, el entrenamiento dirigido mediante ejercicios de Kegel o fisioterapia puede ser mucho más preciso.
Sexo, menopausia y salud vaginal
Durante la menopausia, la actividad sexual cómoda puede favorecer el flujo sanguíneo genital y contribuir a mantener la elasticidad y la función vaginal. Esto puede ser beneficioso para algunas mujeres, especialmente cuando se acompaña de una buena lubricación.
Pero hay una regla importante: el dolor no se trata manteniendo relaciones dolorosas. Si existe sequedad, irritación o dolor durante las relaciones sexuales, primero hay que abordar la causa.
¿Y la próstata?
Aquí sí existe una línea de investigación interesante. Grandes estudios observacionales han encontrado una asociación entre una mayor frecuencia de eyaculación y un menor riesgo de diagnóstico de cáncer de próstata, especialmente de tumores de bajo riesgo. Un estudio estadounidense con más de 31.000 hombres encontró una menor incidencia entre quienes declaraban una frecuencia eyaculatoria más alta. Investigaciones posteriores han observado asociaciones similares.
Eso no demuestra que eyacular más “prevenga” el cáncer de próstata. La frecuencia sexual puede estar relacionada con muchos otros factores de salud y estilo de vida, por lo que conviene hablar de asociación y no de protección garantizada.
Preguntas frecuentes sobre sexo y salud
¿Cuánto sexo hay que tener para que sea saludable?
No existe una frecuencia recomendada. “Regular” puede significar cosas muy distintas para cada persona y cada pareja. La frecuencia adecuada es aquella que resulta deseada, cómoda y satisfactoria, no una cifra que haya que cumplir.
¿El sexo adelgaza?
Produce cierto gasto energético, pero normalmente no suficiente para considerarlo un método de pérdida de peso ni un sustituto del ejercicio físico.
¿Tener sexo fortalece el sistema inmunitario?
Existen estudios pequeños que han relacionado algunos patrones de actividad sexual con determinados marcadores inmunitarios, pero no hay base para afirmar que tener sexo frecuente prevenga gripes, infecciones u otras enfermedades.
¿El sexo baja la presión arterial?
Durante y después de la actividad sexual pueden producirse cambios transitorios en la tensión arterial y una sensación de relajación. Eso no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de la hipertensión.
¿Puede mejorar el sueño?
En algunas personas sí, especialmente después de una experiencia sexual satisfactoria y con orgasmo. La investigación actual encuentra asociaciones favorables, aunque todavía es limitada.
¿El sexo alarga la vida?
No puede afirmarse de esa manera. Algunos estudios observacionales han encontrado asociaciones entre vida sexual, bienestar y determinados indicadores de salud, pero eso no demuestra que aumentar la frecuencia sexual haga vivir más años.
¿No tener relaciones sexuales es perjudicial?
No. Una persona puede llevar una vida plenamente saludable sin actividad sexual. El sexo puede aportar placer, intimidad y bienestar cuando se desea, pero no es una necesidad médica que deba cumplirse.
El beneficio no está en llevar la cuenta
Una vida sexual satisfactoria puede formar parte del bienestar físico y emocional, pero su valor no depende de alcanzar un número determinado de relaciones por semana. La calidad, el deseo, la comodidad y la ausencia de dolor importan mucho más que la frecuencia.
El sexo puede ser placer, vínculo, relajación y movimiento. Eso ya es bastante. No necesita curarlo todo para tener valor.
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Fuentes y referencias
- Oesterling CF et al. The influence of sexual activity on sleep: a diary study. Journal of Sleep Research, 2023.
- Lastella M et al. Sleep on it: impact of sexual activity on sleep outcomes in cohabiting couples. Sleep Health, 2025.
- Rider JR et al. Ejaculation frequency and risk of prostate cancer: updated results with an additional decade of follow-up. European Urology, 2016.
- Lozano-Lorca M et al. Ejaculation Frequency and Prostate Cancer: CAPLIFE Study, 2023.
Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración sanitaria individual. Si las relaciones sexuales provocan dolor, sangrado, dificultad persistente de erección u otras molestias, conviene valorar la causa.
Sobre la autora
Beatriz es directora de contenido de Línea y Salud. Desde hace años trabaja en divulgación sobre salud, nutrición y bienestar con un enfoque claro, práctico y pensado para lectores no especializados.


de verdad buen articulo a mi.me la regula y sin dolor
Si me hizo bien el semen en la entrada vaginal me regulo la regla la tenia abundante y con dolores fuertes