La hipertensión arterial es uno de esos problemas que pueden estar presentes durante años sin dar señales claras. Podemos sentirnos perfectamente y, sin embargo, tener la tensión demasiado alta. Por eso la pregunta más importante no es «¿qué síntomas produce?», sino otra mucho más sencilla: ¿cuánto marca el tensiómetro?
La hipertensión arterial aparece cuando la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias se mantiene demasiado elevada. Con el tiempo puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular, ictus, daño renal y otras complicaciones.
¿Qué es exactamente la hipertensión arterial?
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Cada vez que el corazón late impulsa sangre hacia las arterias. La fuerza que esa sangre ejerce sobre sus paredes es la presión arterial. Cuando nos toman la tensión aparecen dos valores. Son la famosa «alta» y la «baja»:
? Presión sistólica, la “alta”: mide la presión en las arterias cuando el corazón se contrae y expulsa la sangre.
? Presión diastólica, la “baja”: mide la presión cuando el corazón se relaja entre un latido y el siguiente.
Por ejemplo, una tensión de 135/80 mmHg significa una presión sistólica de 135 y una diastólica de 80.
¿Qué ocurre si solo está alta una de las dos?
No siempre suben las dos cifras a la vez.
? Alta elevada y baja normal: se denomina hipertensión sistólica aislada. Es frecuente en personas mayores y suele relacionarse, entre otros factores, con el aumento de rigidez de las arterias.
? Baja elevada y alta normal: se denomina hipertensión diastólica aislada. Es un patrón diferente, más frecuente en personas jóvenes o de mediana edad, y debe valorarse dentro del riesgo cardiovascular global.
? Alta y baja elevadas: ambas cifras están por encima del rango considerado hipertensivo.
Una sola medición no permite establecer por sí sola un diagnóstico. Lo importante es confirmar que las cifras elevadas se mantienen.
¿A partir de qué cifras hablamos de hipertensión?
Las guías europeas actuales consideran hipertensión arterial en consulta una presión igual o superior a 140/90 mmHg. También existe una categoría de presión arterial elevada, entre 120–139 mmHg de sistólica o 70–89 mmHg de diastólica. Esto no significa que todas esas personas tengan hipertensión, sino que el riesgo aumenta progresivamente y debe interpretarse junto con edad, enfermedades y riesgo cardiovascular.
Las cifras obtenidas en casa pueden interpretarse de manera algo diferente y son especialmente útiles para confirmar si la tensión permanece elevada fuera de la consulta.
La hipertensión arterial muchas veces no produce síntomas
Ese es uno de sus principales problemas. La mayoría de las personas con hipertensión no nota nada especial. Dolor de cabeza, mareo o visión borrosa pueden aparecer cuando la presión es muy alta, pero no debemos esperar a sentir síntomas para medirla. Precisamente por eso son importantes los controles periódicos.
¿Por qué aparece la hipertensión?
En la mayoría de los casos no existe una única causa. Influyen la edad, los antecedentes familiares y numerosos factores de estilo de vida. Entre los factores asociados se encuentran una alimentación con exceso de sal, el sedentarismo, el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, el sobrepeso y algunas enfermedades. También existen formas secundarias de hipertensión relacionadas con enfermedades renales, trastornos hormonales, problemas tiroideos, apnea obstructiva del sueño y determinados medicamentos. El estrés también puede provocar elevaciones transitorias y participar en el conjunto de factores que afectan a la presión arterial, aunque una subida puntual por nervios no equivale necesariamente a hipertensión mantenida.
¿Por qué una sola toma puede engañar?
La tensión cambia durante el día y puede subir temporalmente por ejercicio, dolor, estrés, cafeína o simplemente por estar nerviosos durante la medición. Existe incluso la llamada hipertensión de bata blanca, en la que la presión aparece elevada en consulta pero es normal fuera de ella. Por eso, cuando existen dudas, pueden utilizarse mediciones repetidas en casa o un registro ambulatorio durante 24 horas.
¿Cómo puede controlarse la hipertensión arterial?
El tratamiento depende de las cifras y del riesgo cardiovascular de cada persona. Los hábitos de vida tienen un papel importante: reducir el exceso de sal, mantener una alimentación saludable, no fumar, limitar el alcohol y aumentar la actividad física. Algo tan sencillo como caminar con regularidad puede formar parte de esas medidas, junto con otros tipos de ejercicio.
Cuando los cambios de hábitos no son suficientes o el riesgo cardiovascular lo requiere, pueden utilizarse medicamentos antihipertensivos. La elección y el objetivo de presión deben individualizarse.
¿Cuándo hay que prestar especial atención?
Una presión extremadamente elevada, especialmente alrededor de 180/120 mmHg o más, acompañada de dolor en el pecho, dificultad para respirar, alteraciones de visión, confusión, síntomas neurológicos u otros síntomas importantes requiere valoración médica urgente. Pero incluso sin síntomas, unas cifras repetidamente elevadas merecen ser revisadas.
Preguntas frecuentes sobre hipertensión arterial
? ¿Puedo tener hipertensión y encontrarme perfectamente?
Sí. Es muy frecuente que la hipertensión no produzca síntomas.
? ¿Qué es más importante, la alta o la baja?
Las dos aportan información. Su importancia relativa puede variar con la edad y con el patrón de hipertensión.
? ¿Una toma alta significa que soy hipertenso?
No necesariamente. El diagnóstico suele necesitar mediciones repetidas y, en algunos casos, controles en casa o durante 24 horas.
? ¿La hipertensión puede controlarse?
Sí. Los hábitos de vida y, cuando hacen falta, los medicamentos permiten controlar la presión arterial en muchas personas.
Referencias
European Society of Cardiology. 2024 ESC Guidelines for the Management of Elevated Blood Pressure and Hypertension.
Organización Mundial de la Salud. Hipertensión.
NHS. High blood pressure.
Última revisión: Agosto de 2026
Contenido revisado con fines divulgativos. Este artículo no sustituye el diagnóstico, tratamiento ni las recomendaciones individualizadas de un profesional sanitario.
Acerca de Beatriz
Posgrado en Nutrición Humana por la Universidad Juan Carlos 1º y por el Colegio de Nutricionistas de Madrid. Experta en Nutrición aplicada a la salud por la Universidad de Almería (UAL).
Diplomada en Medicina Ortomolecular y diplomada en Nutrición deportiva por la UAL.
Redactora especializada en artículos de salud desde 2009 en diversos medios.

